Hernia de disco lumbar con compresión nerviosa y dolor

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Cirugía de hernia de disco: cuándo operar y señales de alarma

La cirugía de hernia de disco no es necesaria en todos los pacientes. Muchas hernias discales mejoran mediante tratamiento conservador, pero existen situaciones en las que la compresión de un nervio, la pérdida progresiva de fuerza o la aparición de determinadas señales de alarma hacen necesaria una valoración neuroquirúrgica. Para decidir cuándo operar, no basta […]

10 de marzo de 2022 11 min de lectura
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Nota: Este contenido es informativo y no sustituye una valoración médica profesional individual.

La cirugía de hernia de disco no es necesaria en todos los pacientes. Muchas hernias discales mejoran mediante tratamiento conservador, pero existen situaciones en las que la compresión de un nervio, la pérdida progresiva de fuerza o la aparición de determinadas señales de alarma hacen necesaria una valoración neuroquirúrgica.

Para decidir cuándo operar, no basta con observar una hernia en una resonancia magnética. El especialista debe relacionar la imagen con el dolor, la sensibilidad, la fuerza muscular, los reflejos y las limitaciones que presenta cada paciente.

Entre las opciones quirúrgicas se encuentra la microdiscectomía lumbar, un procedimiento destinado a retirar el fragmento de disco que comprime una raíz nerviosa. Antes de considerar una operación, es fundamental identificar los síntomas de compresión nerviosa y determinar si existe riesgo de daño neurológico.

Atención urgente: acuda a un servicio de urgencias si presenta pérdida del control de la orina o las evacuaciones, adormecimiento alrededor de los genitales, debilidad intensa o progresiva en las piernas o dificultad repentina para caminar.

¿Qué es una hernia de disco?

Los discos intervertebrales son estructuras situadas entre las vértebras. Funcionan como amortiguadores, distribuyen las cargas y permiten que la columna tenga movilidad.

Cada disco contiene una parte central más blanda, conocida como núcleo pulposo, rodeada por una cubierta resistente denominada anillo fibroso. Una hernia discal aparece cuando parte del contenido interno del disco se desplaza a través de una zona debilitada o lesionada del anillo.

El fragmento desplazado puede entrar en contacto con una raíz nerviosa o, en determinadas localizaciones, comprimir la médula espinal. Sin embargo, no todas las hernias producen molestias. Algunas se detectan de manera incidental durante una resonancia realizada por otro motivo.

¿En qué zona puede aparecer una hernia discal?

Las hernias pueden localizarse en distintas regiones de la columna:

  • Hernia lumbar: aparece en la zona baja de la espalda y puede producir dolor hacia el glúteo, la pierna o el pie.
  • Hernia cervical: se localiza en el cuello y puede causar dolor, hormigueo o debilidad hacia el hombro, brazo o mano.
  • Hernia torácica: afecta la zona media de la espalda y es considerablemente menos frecuente.

La hernia lumbar es una de las posibles causas de lumbociatalgia y dolor del nervio ciático.

Síntomas de compresión nerviosa por una hernia de disco

Los síntomas de compresión nerviosa dependen del nivel vertebral afectado, del nervio comprometido y de la intensidad de la inflamación.

Una hernia discal puede provocar:

  • Dolor cervical o lumbar.
  • Dolor que se extiende hacia un brazo o una pierna.
  • Sensación de quemazón o descarga eléctrica.
  • Hormigueo o adormecimiento.
  • Pérdida parcial de sensibilidad.
  • Debilidad muscular.
  • Dificultad para caminar o sostener objetos.
  • Dolor que aumenta al toser, estornudar o realizar esfuerzos.

Cuando una hernia lumbar comprime una raíz nerviosa, el dolor puede recorrer el glúteo, el muslo, la pantorrilla y llegar hasta el pie. En una hernia cervical, las molestias pueden extenderse desde el cuello hacia el hombro, el brazo o los dedos.

¿Cómo se manifiesta la debilidad muscular?

La pérdida de fuerza puede presentarse como dificultad para:

  • Levantar la punta del pie.
  • Caminar sobre los talones.
  • Ponerse de puntillas.
  • Subir escaleras.
  • Extender o flexionar una pierna.
  • Abrir recipientes.
  • Sostener objetos con una mano.
  • Realizar movimientos finos con los dedos.

La debilidad progresiva es uno de los síntomas de compresión nerviosa que más debe vigilarse, ya que puede indicar que el nervio está perdiendo función.

Cirugía de hernia de disco: ¿cuándo operar?

La pregunta sobre cuándo operar debe resolverse mediante una valoración individual. El tamaño de la hernia observado en una resonancia no determina por sí solo la necesidad de realizar una intervención.

La cirugía de hernia de disco puede considerarse cuando existe alguna de las siguientes situaciones:

Pérdida progresiva de fuerza

Cuando la debilidad muscular aumenta o comienza a limitar la marcha, el uso de una mano o las actividades cotidianas, puede ser necesario liberar el nervio antes de que el daño avance.

La pérdida progresiva de fuerza puede justificar una valoración quirúrgica más rápida que un dolor aislado sin alteraciones neurológicas.

Dolor irradiado incapacitante

La operación puede considerarse cuando el dolor hacia el brazo o la pierna es intenso, interfiere con el sueño, impide caminar o trabajar y no mejora pese a un tratamiento conservador correctamente indicado.

La cirugía de hernia de disco suele tener como objetivo principal aliviar el dolor provocado directamente por la compresión de una raíz nerviosa.

Falta de mejoría con tratamiento conservador

La mayoría de los pacientes comienza con medicamentos prescritos por un profesional, fisioterapia, adaptación temporal de actividades y ejercicios progresivos.

Cuando estas medidas no proporcionan una mejoría suficiente y el dolor continúa afectando significativamente la calidad de vida, el especialista puede explicar cuándo operar y cuáles son los beneficios y riesgos esperados.

Compresión de la médula espinal

Una hernia cervical puede comprimir la médula espinal y producir mielopatía. Entre las posibles manifestaciones se encuentran:

  • Pérdida de destreza en las manos.
  • Dificultad para abrochar botones.
  • Cambios en la escritura.
  • Problemas de equilibrio.
  • Marcha inestable.
  • Rigidez o debilidad en las piernas.
  • Sensación de descarga al mover el cuello.

La compresión medular requiere atención especializada porque puede producir deterioro neurológico progresivo.

Síndrome de cauda equina

El síndrome de cauda equina ocurre cuando existe una compresión grave de las raíces nerviosas situadas en la parte inferior del canal vertebral. Es poco frecuente, pero constituye una urgencia médica y puede requerir una cirugía de hernia de disco inmediata.

¿Qué señales requieren atención urgente?

Acuda a urgencias si el dolor lumbar o la ciática aparecen junto con:

  • Dificultad para comenzar a orinar.
  • Retención de orina.
  • Pérdida involuntaria de orina.
  • Pérdida del control intestinal.
  • Adormecimiento entre las piernas.
  • Falta de sensibilidad en genitales o alrededor del ano.
  • Debilidad intensa en ambas piernas.
  • Pérdida repentina de la capacidad para caminar.
  • Dolor intenso después de una caída o traumatismo.

Estos síntomas de compresión nerviosa no deben esperar a una consulta programada. Se necesita una exploración médica y, en muchos casos, una resonancia urgente.

¿Una hernia de disco puede tratarse sin cirugía?

Sí. Muchas personas mejoran sin necesidad de una operación. La presencia de una hernia en una resonancia no significa automáticamente que se requiera una cirugía de hernia de disco.

El tratamiento conservador puede incluir:

  • Adaptación temporal de las actividades que aumentan el dolor.
  • Medicamentos indicados por el especialista.
  • Fisioterapia y rehabilitación.
  • Ejercicios progresivos de movilidad.
  • Fortalecimiento muscular supervisado.
  • Corrección de hábitos posturales.
  • Medidas de ergonomía laboral.
  • Infiltraciones en pacientes seleccionados.

El reposo absoluto prolongado generalmente no es la primera opción. Siempre que sea posible, se busca mantener una actividad tolerable y recuperar el movimiento progresivamente.

Puede ampliar la información en nuestra guía completa sobre hernias discales, síntomas y tratamientos.

¿Cuánto tiempo puede tardar en mejorar?

La evolución es diferente en cada paciente. Algunas personas presentan una mejoría progresiva durante las primeras semanas, mientras que otras mantienen dolor, hormigueo o debilidad durante más tiempo.

La recuperación puede depender de:

  • La localización de la hernia.
  • El nervio afectado.
  • El grado de inflamación.
  • La intensidad de la compresión.
  • El tiempo de evolución.
  • La presencia de debilidad muscular.
  • La actividad laboral.
  • El estado físico previo.
  • La respuesta al tratamiento.

Cuando no existe mejoría o aparecen nuevos síntomas de compresión nerviosa, debe repetirse la valoración para determinar cuándo operar o si conviene modificar el tratamiento conservador.

¿Cómo se diagnostica una hernia de disco?

El diagnóstico no debe basarse únicamente en una imagen. El neurocirujano comienza con una historia clínica y una exploración física y neurológica.

Durante la consulta pueden evaluarse:

  • Fuerza muscular.
  • Reflejos.
  • Sensibilidad.
  • Coordinación.
  • Forma de caminar.
  • Movimientos que desencadenan dolor.
  • Distribución del hormigueo o adormecimiento.

Resonancia magnética

La resonancia permite visualizar los discos, las raíces nerviosas, el canal vertebral y la médula espinal. Es uno de los estudios más utilizados cuando existen molestias persistentes o déficit neurológico.

La lesión observada debe coincidir con los síntomas. Una hernia que aparece en el lado contrario al dolor o en un nivel que no corresponde con el nervio afectado puede ser un hallazgo incidental.

Tomografía computarizada

La tomografía puede ayudar a estudiar estructuras óseas, fracturas, calcificaciones o casos en los que no sea posible realizar una resonancia.

Electromiografía

La electromiografía y los estudios de conducción nerviosa pueden solicitarse cuando es necesario identificar qué nervio está afectado o diferenciar una radiculopatía de otras enfermedades neurológicas.

¿Qué es la microdiscectomía lumbar?

La microdiscectomía lumbar es una técnica utilizada para liberar una raíz nerviosa comprimida por una hernia de disco. Durante el procedimiento se retira la porción del disco que está ejerciendo presión sobre el nervio.

El cirujano puede utilizar un microscopio quirúrgico u otro sistema de visualización para trabajar con mayor precisión y reducir la manipulación de los tejidos cercanos.

La microdiscectomía lumbar está orientada principalmente a tratar el dolor radicular que se extiende hacia la pierna. El dolor localizado exclusivamente en la espalda puede tener diferentes causas y no siempre desaparece mediante este procedimiento.

¿En qué pacientes puede utilizarse?

La microdiscectomía lumbar puede considerarse cuando:

  • La resonancia muestra una hernia que comprime una raíz nerviosa.
  • Los síntomas coinciden con el nervio afectado.
  • Existe pérdida de fuerza.
  • El dolor radicular es incapacitante.
  • El tratamiento conservador no ha proporcionado suficiente mejoría.

Puede conocer otras técnicas en nuestra guía sobre cirugía de columna mínimamente invasiva.

¿La cirugía siempre requiere una fusión vertebral?

No. Muchas hernias lumbares pueden tratarse mediante una discectomía o microdiscectomía lumbar sin fusionar las vértebras.

La fusión puede considerarse cuando existe inestabilidad, deformidad, desgaste avanzado, desplazamiento vertebral o determinadas lesiones cervicales. La técnica debe seleccionarse según las características de cada caso.

Beneficios y riesgos de la cirugía

Cuando existe una indicación adecuada, la cirugía de hernia de disco busca liberar el nervio, reducir el dolor irradiado y evitar el avance de determinadas alteraciones neurológicas.

Como cualquier operación, puede presentar riesgos:

  • Infección.
  • Sangrado.
  • Lesión nerviosa.
  • Fuga de líquido cefalorraquídeo.
  • Persistencia del dolor.
  • Reaparición de la hernia.
  • Necesidad de una nueva intervención.
  • Complicaciones relacionadas con la anestesia.

El especialista debe explicar los beneficios esperados, las alternativas y los riesgos antes de establecer cuándo operar.

Recuperación después de una cirugía de hernia de disco

La recuperación depende del procedimiento, el nivel intervenido, el tiempo durante el cual permaneció comprimido el nervio y el estado físico previo.

Durante las primeras semanas pueden recomendarse:

  • Caminatas cortas y progresivas.
  • Cuidado adecuado de la herida.
  • Evitar levantar objetos pesados.
  • No realizar movimientos bruscos de flexión o rotación.
  • Seguir el tratamiento indicado.
  • Acudir a las revisiones programadas.
  • Iniciar rehabilitación cuando el especialista lo autorice.

El dolor irradiado puede mejorar con rapidez, pero el hormigueo, la falta de sensibilidad o la debilidad muscular pueden tardar más tiempo si el nervio estuvo comprimido durante un periodo prolongado.

¿Cómo reducir el riesgo de nuevas lesiones?

No todas las hernias discales pueden prevenirse, ya que también influyen el envejecimiento, la genética y los cambios naturales de los discos.

Algunas medidas que pueden ayudar a proteger la columna son:

  • Mantener un peso corporal saludable.
  • Practicar actividad física regularmente.
  • Fortalecer abdomen, espalda y glúteos.
  • Evitar el tabaquismo.
  • Aprender una técnica correcta para levantar cargas.
  • No girar la espalda mientras se sostiene peso.
  • Realizar pausas cuando se trabaja sentado.
  • Ajustar la altura de la silla, pantalla y escritorio.
  • Seguir el programa de rehabilitación indicado.

Preguntas frecuentes sobre cirugía de hernia de disco

¿Toda hernia de disco necesita cirugía?

No. Muchas hernias mejoran mediante tratamiento conservador. La cirugía de hernia de disco se considera principalmente cuando existe dolor incapacitante persistente, pérdida de fuerza, compresión medular o señales neurológicas graves.

¿Cómo saber cuándo operar?

Para determinar cuándo operar, deben revisarse los síntomas, la fuerza, la sensibilidad, la evolución del dolor, la respuesta al tratamiento y los hallazgos de la resonancia.

¿Una hernia grande siempre debe operarse?

No necesariamente. El tamaño es solo uno de los factores. Una hernia grande puede producir pocas molestias, mientras que una lesión más pequeña puede comprimir una raíz nerviosa en una zona estrecha.

¿Qué síntomas de compresión nerviosa son preocupantes?

Los síntomas de compresión nerviosa más importantes son la pérdida progresiva de fuerza, la dificultad para caminar, la pérdida de sensibilidad y las alteraciones del control de la vejiga o el intestino.

¿La microdiscectomía lumbar elimina todo el disco?

No. Durante una microdiscectomía lumbar normalmente se retira la porción que comprime el nervio, preservando la mayor cantidad posible del disco y de las estructuras cercanas.

¿Puede volver a aparecer una hernia?

Sí. Puede producirse una nueva herniación en el mismo nivel o en otro disco. La rehabilitación, el fortalecimiento y una técnica adecuada para realizar esfuerzos pueden ayudar a reducir el riesgo.

Valoración de cirugía de hernia de disco en CDMX

La decisión de realizar una cirugía de hernia de disco debe basarse en los síntomas, la exploración neurológica y la correlación con los estudios de imagen. Una resonancia por sí sola no determina cuándo operar.

El Dr. Gustavo Aguado Carrillo es médico neurocirujano egresado de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, con experiencia en el tratamiento médico y quirúrgico de enfermedades de la columna vertebral y del sistema nervioso.

En NeurofuncionalMX se realiza una valoración individual para identificar síntomas de compresión nerviosa y determinar si el paciente puede continuar con tratamiento conservador o si existe una indicación de cirugía de columna o microdiscectomía lumbar.

Agenda una valoración con el Dr. Gustavo Aguado Carrillo en Hospital San Ángel Inn Universidad, Ciudad de México, o comunícate al 55 5801 8254.

Este contenido es informativo y no sustituye una consulta médica, una exploración neurológica ni la atención de un servicio de urgencias.

Fuentes médicas consultadas

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La información no sustituye una consulta individual.