La valoración experta permite diferenciar el Parkinson de otros trastornos parkinsonianos.
Levodopa, agonistas dopaminérgicos y otras estrategias según etapa y síntomas.
Se atienden también equilibrio, sueño, ánimo, comunicación y autonomía.
Predisposición genética, envejecimiento, exposición a pesticidas, metales pesados y otros factores ambientales pueden aumentar la probabilidad de desarrollar la enfermedad.
La experiencia clínica permite diferenciar Parkinson de otros trastornos parkinsonianos y orientar un plan terapéutico correcto desde el inicio.
La historia clínica y la exploración neurológica siguen siendo la base para identificar bradicinesia, rigidez, temblor y alteraciones del equilibrio.
Levodopa, agonistas dopaminérgicos e inhibidores MAO-B para mejorar movilidad y controlar síntomas.
Trabajo para mejorar fuerza, movilidad, equilibrio y prevenir deterioro funcional.
Apoyo para mantener independencia, comunicación y deglución.
Manejo de depresión, ansiedad, sueño, estreñimiento y calidad de vida global.